
RevisTEA on line
El universo literario de los alumnos de RadioTEA.
Donde escribimos todos, para todos.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
hagan correr la voz!!!

viernes, 29 de octubre de 2010
martes, 14 de septiembre de 2010
Odio la monotonía
Aporte: Yami Taliano
domingo, 29 de agosto de 2010
Como la queremos a la vieja
Aporte: Gorrión
lunes, 23 de agosto de 2010
Llegando a 2000 en el 2010
Agradecido: el Gorrión
lunes, 12 de julio de 2010
Amigos de acero: Kapanga/Los Pericos
El jueves pasado 8 de julio, se presentó en el micro estadio Malvinas Argentinas la última presentación de esta gira que armó “el club Phillips Morris”.
Una gira que surgió por medio de la votación de los fans, en para elegir a las mejores bandas y reunirlas para tocar juntos bajo el lema: “amigos de acero” la temática ofrecida por la empresa tabaquera.
Durante casi un mes, estas dos bandas; Kapanga y los Pericos, salieron de Tour por diferentes provincias. Y el jueves se dio por terminada con este último encuentro desde
Un show que arranco con poca gente, a pesar de ser un evento gratuito, pero que en el transcurso de las horas se fue poblando cada vez más.
Salieron en el comienzo de la noche, la banda de los Pericos, de la mano de Juanchi y la verdad es que fue un show con mucha energía. Repasaron los clásicos temas como “home sweet home”, “sin cadenas” entre muchísimos otros y además los temas de su ultimo CD “Pura vida”.
Mucha alegría y buena onda para destacar esta banda que ya se encuentra cumpliendo más 20 años desde que arrancaron allá por el ´86.
Luego fue el momento de Kapanga, un show como siempre con un inicio deslumbrante, a la espera de la suelta de globos clásicos que realizan sus fans.
Arrancaron con un tema predilecto: “El Universal” y siguieron dando rienda suelta al resto de los temas, como los del último CD “Todoterreno” y los infaltables como: Ramón, El Mono Relojero y Mesa 4.
Un espectáculo que brindó buena onda, mucho pogo y sobre todo mucho humor como siempre de la mano de estos chicos de Quilmes.
Para terminar estos “amigos de fierro” salieron a despedir el show todos juntos cantando “fumar” y “home sweet home”, acompañados por el público que en todo momento se mostró eufórico, divertido y agradecido.
-“La pasé muy bien, siempre es agradable estar con amigos y música”- nos cuenta Claudio Maffia, baterista de Kapanga.
La gira terminó y veremos qué pasa con cada uno de los caminos de estas dos grandes bandas elegidas por la gente. Por parte de los pericos: -“este mes nos vamos a Costa Rica y a Paraguay, después viene una gira por México y el 1 de septiembre sale el disco nuevo”- nos adelanta Gastón Goncalves, bajista de esta preciada banda.
Y por parte de Kapanga, se viene el festejo por sus quince años. El encuentro será nada más y nada menos que en
-“ahora nos queda descansar por poco tiempo y empezar a prepararnos para el festejo de los 15, vamos a vivir de fiesta hasta fin de año, estamos muy contentos”. Nos comenta el señor Maffia.
Dos grandes bandas, mucha fiesta y un solo lugar para vivirlo. Y nosotros estuvimos ahí.
Aporte: Yamila Taliano.
domingo, 4 de julio de 2010
Por qué me gusta tanto el tenis?
Uno podría hablar tantas cosas de este deporte…
Podría decir que lo amo, que me encanta mirarlo y jugarlo. Pero eso es caer en un lugar común y corriente. Prefiero preguntarme por qué el tenis me genera esas sensaciones, o qué es específicamente lo que me lleva a la obnubilación, a quedar cautivado. La verdad es que no tengo una respuesta concreta, ni siquiera puedo apelar a algo para persuadir a aquel que me pregunte por qué me gusta el tenis. Lo que sí tengo en claro es que admiro la habilidad que muestran los que lo juegan, y por cierto que me agradaría tener un 5 % de ella. Pero no tengo una razón lógica. Qué se yo, quizás son pequeños detalles: observar cómo un jugador pega un drive a la perfección como es el caso de Federer, o la potencia de tenistas como Del Potro, Soderling o González; la extraordinaria técnica de Gaudio, Coria o Nalbandian; también puedo quedar anonadado ante un saque como el de Roddick, mucho más si ese golpe es ejecutado a 240 km/h. Lo cierto es que no hay un porqué. Simplemente me maravilla y lo disfruto como corresponde hacer con una actividad que nos da placer y alegría.
A veces quiero contagiar mi fanatismo, pero no sé cómo hacerlo, seguramente porque es algo que a mí me encanta y a los demás no tanto. La gente se aburre y pretende otras cosas; a algunos no les disgusta, pero eligen priorizar, y el tenis no está entre sus preferencias. Esto es algo que sucede aunque en los últimos años, en Argentina, el desarrollo del deporte blanco se acentuó a partir de los buenos resultados obtenidos en esta década por los compatriotas que compiten en el circuito masculino de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales). Por nombrar sólo a algunos, cito a Gaudio, Nalbandian, Del Potro y Coria. Gastón, David y Guillermo formaron parte de la que muy probablemente sea la mejor camada de la historia.
La gente se volcó mucho más a entrenar, a aprender, a perfeccionarse y a competir, por más que por una cuestión lógica, no se va a alcanzar el nivel que muestran los profesionales, ¿no? Pero aún con este dato, a uno le cuesta cruzarse con gente que de verdad ame el tenis, al margen de lo que se puede encontrar en Internet. Creo que se puede palpitar parcialmente cuando se llega a una final de Copa Davis, como fue hace casi 2 años con el enfrentamiento entre Argentina y España. en Mar del Plata.
No ignoro por supuesto que antes que nada somos un país pura y exclusivamente futbolero, lo cual está muy bien porque a mí me gusta también, aunque esté salpicado por cuestiones oscuras que literalmente dan asco, como las dirigencias corruptas, el negocio de los barrabravas, etc. Pero no nos desviemos, esto es harina de otro costal y no nos compete en este escrito.
Volviendo al tenis, me viene a la mente el partido más largo de la historia, que se dio entre el norteamericano John Isner y el francés Nicolas Mahut, en Wimbledon, y fue hace una semana nomás. Tuvo una duración exacta de 11 horas y 5 minutos; casi duplicó el récord anterior que quedó bien atrás, de 6 horas con 33 minutos. Para los que desconocen y no entienden de estadísticas tenísticas, les digo que este match fue una locura. El quinto set, sólo ese set, duró más de 7 horas, con resultado final de 70-68 para el ganador. Estos datos no son lo que más importa. Lo asombroso del caso fue ver la tremenda entrega de los 2 jugadores en la cancha y su lucha por no ceder y no querer perder. Demostrar ese profesionalismo no es común, porque cualquiera de los dos podría haber alegado cansancio físico, que lo hubo, pero no fue impedimento para ellos, que transpiraron sudor y lágrimas hasta la última gota.
Sigue resonando con fuerza la pregunta en mi cabeza, ¿por qué me gusta tanto el tenis?
Autor: Julián Tello

